Si haces senderismo con el móvil en la mano, tarde o temprano te pierdes en un cruce sin señalizar. Y ahí descubres que la app que llevas instalada no te sirve de nada. Hikar no evita que te pierdas, pero al menos te dice hacia dónde mirar. Y con una superposición de realidad aumentada que ningún mapa plano te da.
Cuando empecé a usarla, allá por 2021, Hikar era un proyecto de un solo desarrollador con la pinta de hobby abandonable. Cuatro años después, la abro en un Pixel 8 con GrapheneOS y sigue funcionando. Ningún tracker, ningún permiso sospechoso. Y un dato que me chirría: el último commit en su repositorio es de mayo de 2023. La app no está muerta, pero tampoco respira. Vamos a ello.
Por qué no está en Google Play (y por qué es buena señal)
Hikar solo se distribuye a través de F-Droid. No hay versión en Google Play, ni siquiera una APK firmada por el desarrollador en GitHub con facturación propia. La razón la intuyes en cuanto miras los permisos que pide y los que realmente necesita: cámara, ubicación precisa, almacenamiento. Sin conexión a internet obligatoria para funcionar, sin analíticas, sin Firebase. Exodus Privacy le da 0 trackers. Cero.
En 2026, una app de navegación que no recolecta nada y que ni siquiera te pide que crees una cuenta es un bicho raro. La contrapartida es que no tiene las florituras de las apps comerciales: no comparte tu ubicación en tiempo real, no sincroniza rutas entre dispositivos y, si te quedas sin batería, no hay magia. Pero tú decides si eso es un defecto o una virtud.
El peso del APK en la versión 2.0.2, la última disponible en F-Droid, es de 42 MB. Pide Android 5.0 o superior. En mi caso, funciona en Android 14 sin tirones, aunque la interfaz tiene un aire a 2018 que no se ha modernizado.
Probé Hikar en una ruta de 12 km — esto es lo que consume de batería
Salí con la batería al 100% en un Pixel 8 (sin GrapheneOS, para no sumar restricciones extra). Ruta de 3 horas y 12 km por la sierra de Madrid, con la pantalla encendida casi todo el tiempo, el modo AR activo y el GPS en alta precisión. Al llegar al coche me quedaba un 43%. Es decir, un consumo de 57% en tres horas de uso intensivo. No es un drama, pero si planeas una jornada larga te hará falta una batería externa sí o sí.
Comparado con OSMAnd, que en la misma ruta y con la pantalla activa para seguir el track GPS me dejó un 65% de batería, Hikar gasta bastante más por culpa de la realidad aumentada. La cámara encendida y el procesamiento de la superposición se comen los mAh. Si desactivas el modo AR y usas solo la vista de mapa 2D, el consumo se desploma a niveles de cualquier app de OSM. El problema es que entonces pierdes la gracia de la app.
Un detalle que nadie menciona: la calibración de la brújula es crítica. Si no la calibras antes de empezar (agitando el móvil en forma de ocho, como pide la app), la flecha AR oscila 20-30 grados y acabas apuntando al barranco de al lado. Lo aprendí por las malas en un desvío poco claro; la flecha me mandaba monte a través y yo, inocentemente, la seguí diez minutos hasta que el track GPS me dijo que iba en dirección contraria. Desde entonces, calibro siempre.
Hikar vs Komoot vs AllTrails — cuál elegir según tu caso
Requiere cuenta, mapas offline de pago
Trackers de analytics, mapas offline limitados
0 trackers, sin registro
Si tu prioridad es seguir una ruta con indicaciones paso a paso y no quieres mirar la pantalla constantemente, Komoot te da navegación por voz y un planificador potente. AllTrails gana si necesitas un montón de rutas comunitarias con fotos y reseñas, aunque te tragas los trackers de rigor.
Hikar no compite en eso. Su punto fuerte es la superposición de la ruta sobre la imagen real de la cámara, que en senderos sin marcar o con niebla baja te saca de un apuro. Para un día de montaña donde ya llevas el track en el móvil, no necesitas más. Si además te importa la privacidad, es la única opción sin peros.
Lo que Hikar no puede hacer (y probablemente nunca hará)
La lista de carencias es honesta. No tiene navegación paso a paso con voz, así que cada pocos minutos tienes que mirar la pantalla. No hay reenrutamiento automático si te sales del track. No puedes crear rutas desde la propia app: necesitas generar el archivo GPX en otra herramienta (yo uso GPX Editor o directamente OsmAnd) y luego importarlo. La interfaz gráfica se quedó estancada en Android KitKat, con menús que a veces no responden al primer toque.
Tampoco hay sincronización entre dispositivos, ni copia de seguridad en la nube, ni mapas topográficos de pago. Los mapas offline que puedes cargar son en formato Mapsforge, que se descargan desde fuentes externas como OpenAndroMaps. La app te da las instrucciones precisas para meterlos en la carpeta correcta, pero ese paso extra echa para atrás a más de uno.
Y luego está lo del desarrollo. El repositorio en GitHub, github.com/nikita36078/Hikar, muestra commits esporádicos y ninguna release nueva desde 2023. Las issues abiertas se acumulan (más de 20 sin respuesta). No hay promesas de actualización ni parche de seguridad reciente. Si un día Google decide romper algo en una nueva versión de Android, la app podría dejar de funcionar y no habrá nadie al otro lado para arreglarlo. Eso no significa que no debas usarla hoy; solo que lo hagas con los ojos abiertos.
3 trucos para usar Hikar sin que se te tuerza el día
Entra en Ajustes → Gestión de mapas offline → Descargar mapas vectoriales. Te llevará a la web de OpenAndroMaps. Elige tu país, descarga el archivo .map y muévelo a la carpeta /Android/data/freemap.hikar/files/maps/. Con eso ahorras datos y batería, porque la app no tirará de red para pintar cada tile.
Si ya tienes los mapas offline y el GPX cargado, pon el móvil en modo avión y activa solo el GPS. La app funciona perfectamente sin conexión. En la ruta que mencioné antes, el consumo sin modo avión fue de 57% en tres horas; en otra ruta similar con modo avión bajó al 48%. No es una barbaridad, pero en salidas largas ese 9% extra te puede salvar el tracklog final.
Agita el dispositivo haciendo ochos en el aire hasta que la flecha AR se estabilice. Si ves que la superposición se desvía más de 5 grados respecto al track GPS, repite la calibración. Este paso te quita 20 segundos pero evita que camines 500 metros en dirección contraria.
Cómo instalar Hikar en 2026 sin pasar por Google
Hikar está en el repositorio principal de F-Droid, así que no hay que añadir fuentes raras.
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1Instala F-Droid desde f-droid.org si aún no lo tienes. Acepta la instalación de apps de fuentes desconocidas cuando te lo pida.
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2Abre F-Droid, espera a que se actualicen los repositorios y busca «Hikar» en la lupa.
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3Toca Instalar. La app pedirá permisos de cámara y ubicación; concédelos solo si vas a usar el modo AR. Si no, puedes denegarlos y usar solo la vista de mapa 2D.
Cuando la abras por primera vez, te pedirá que cargues un archivo GPX. Si no tienes uno, puedes descargar tracks de sitios como Wikiloc o grabar uno con OsmAnd y luego importarlo. La app no guarda tus tracks, así que acuérdate de exportar el GPX al terminar la ruta si quieres conservarlo.
Hikar no es para todos. Si esperas una experiencia pulida tipo Komoot, te vas a frustrar en diez minutos. Pero si quieres una app que te diga por dónde se va cuando el sendero desaparece entre piedras y no quieres regalar tus datos a una empresa, no hay nada parecido. La uso tres o cuatro veces al mes, siempre con GPX cargado y mapas offline. No me ha dejado tirado todavía. Eso sí, ten presente que el desarrollo está en punto muerto y que, si un día deja de funcionar, no habrá aviso previo. Por gratis y libre, merece la pena tenerla en el cajón de apps de montaña.
