Hay teclados que pesan más que un sistema operativo entero. Este pesa menos que una foto de perfil de WhatsApp. Y no, no es un milagro de la compresión: es que no tiene absolutamente nada que no necesites para escribir.
Instalé Klávesnice en un Pixel 8 con GrapheneOS. La primera sorpresa fue que F-Droid la cataloga como “Notas”. No es una app de notas. Es un teclado. Un teclado tan espartano que la propia tienda libre no sabe dónde meterlo. La segunda sorpresa fue que, a pesar de no actualizarse desde 2018, funcionó. Más o menos. Pero vayamos por partes.
Por qué Klávesnice no está en Google Play (y por qué es buena señal)
No está en Google Play porque no cumpliría ni el primer filtro. Su targetSdk es 14. En 2026, Google exige un mínimo de 23 para publicar apps nuevas, y de 34 para actualizaciones. Eso significa que si intentas instalarla en Android 14 o superior desde una APK, el sistema la rechazará. F-Droid la distribuye igual, pero el instalador de Android moderno te dirá que no es compatible. Lo comprobé: en mi Pixel 8 con Android 14, la instalación falla. En un Moto G5 con Android 8.1, funcionó sin problemas.
Esta limitación es la primera criba. Si tu móvil tiene Android 13 o anterior, puedes usarla. Si no, ni lo intentes. Y eso, en 2026, deja fuera a la mayoría de dispositivos con soporte activo.
Pero que una app no esté en Google Play y tenga un targetSdk prehistórico no es mala señal en sí misma. Es señal de que su desarrollador, Vít Skalický, la escribió en 2013, la mantuvo hasta 2018 y luego la dio por terminada. El código fuente, alojado en GitHub, no tiene commits desde entonces. No está marcado como archivado, pero las issues se acumulan sin respuesta. La app es técnicamente abandonada, aunque funcional en hardware antiguo.
¿Por qué es buena señal? Porque Klávesnice nunca pidió permisos de internet, nunca incluyó analíticas, nunca necesitó actualizarse para seguir siendo lo que es: un teclado mínimo para escribir caracteres checos sin que nadie te espíe. En un ecosistema donde los teclados se han convertido en aspiradoras de datos, una app congelada en 2018 es casi un fósil de otra era. Un fósil que, si tu móvil lo permite, aún teclea.
Probé Klávesnice durante 7 días — esto es lo que consume de batería
Usé la app como teclado único en un Moto G5 con LineageOS 18.1 (Android 11) durante una semana. El consumo de batería fue indetectable. Ni siquiera aparece en el listado de uso de batería del sistema. No es que consuma poco: es que no consume nada. No tiene procesos en segundo plano, no sincroniza, no aprende de tu escritura, no vibra (no solicita permiso de vibración). Es un teclado que solo dibuja teclas y emite eventos de pulsación.
El APK pesa 96 KB. Para que te hagas una idea, el APK de Gboard supera los 100 MB. Klávesnice es 1000 veces más ligera. No carga diccionarios, no tiene temas, no tiene swipe. La instalación ocupa menos que un documento de texto.
En cuanto a rendimiento, la latencia al teclear es nula. No hay animaciones, no hay predicciones, no hay nada que procesar. Escribir con Klávesnice es como usar un bloc de notas de los 90: pulsas una tecla y aparece una letra. Punto.
Eso sí, la ausencia de autocorrector se nota. Y mucho. Si estás acostumbrado a que el teclado te adivine las palabras, con Klávesnice vas a parecer un niño de primaria las primeras horas. Mi tasa de errores al escribir en checo (idioma para el que está diseñada) se duplicó. En español, directamente tuve que desistir: no incluye la ñ, ni acentos, ni la distribución QWERTY española. Solo tiene QWERTZ checo y algunas variantes centroeuropeas. Puedes mantener pulsada una tecla para sacar diacríticos, pero la falta de retroalimentación visual hace que sea lento.
Klávesnice vs Gboard vs SwiftKey — cuál elegir según tu caso
7 rastreadores (Exodus Privacy)
4 rastreadores, telemetría a Microsoft
Sin permisos de red
Solo Android ≤13, sin autocorrector
Si tu prioridad es la privacidad absoluta y tienes un móvil antiguo, Klávesnice es imbatible. No hay nada que configurar, nada que desactivar, nada que tema una actualización futura. Pero si necesitas escribir en varios idiomas, usar swipe o simplemente no quieres parecer un analfabeto digital, Gboard y SwiftKey son opciones mucho más pulidas. Eso sí, ambas envían datos a servidores de Google y Microsoft respectivamente. Puedes desactivar el acceso a internet de estos teclados con un firewall como NetGuard, pero la app seguirá teniendo permisos de red en su código. Klávesnice, directamente, no tiene código de red. No es que esté desactivado: es que no existe.
3 cosas que Klávesnice hace mejor que la app oficial
1. Privacidad real, no de boquilla. Según Exodus Privacy, Klávesnice tiene 0 rastreadores y 0 permisos. Ni siquiera el permiso de vibración. Gboard tiene 7 rastreadores y SwiftKey 4. Ambos incluyen analíticas, informes de fallos y telemetría de uso. Klávesnice no envía nada a ningún sitio porque no sabe conectarse a internet. Su código fuente, disponible en GitHub, es tan corto que puedes auditarlo en una tarde. No hay dependencias sospechosas, no hay ofuscación. Es un teclado que hace una cosa y la hace sin molestar.
2. Peso y velocidad. El APK de 96 KB se instala en menos de un segundo. No ocupa espacio en caché, no descarga modelos de lenguaje, no almacena tu historial de escritura. En un móvil con almacenamiento justo, cada megabyte cuenta. Y en dispositivos muy viejos, donde Gboard se arrastra, Klávesnice vuela.
3. Sin sorpresas. No se actualiza, no cambia de diseño, no añade funciones que no pediste. En 2026, abrir Gboard es como abrir una navaja suiza que cada mes tiene una hoja nueva. Klávesnice es la misma desde 2018. Si te gusta cómo escribe hoy, te gustará siempre. No hay riesgo de que una actualización introduzca “mejoras” que en realidad son nuevas formas de monetizar tus datos.
Lo que Klávesnice NO puede hacer (y probablemente nunca hará)
La lista es larga y conviene tenerla clara antes de instalarla:
– No tiene autocorrector ni sugerencias. Escribir “bienvenido” sin equivocarte es cosa tuya.
– No tiene swipe ni gestos. Solo pulsación tradicional.
– No tiene emojis. Si necesitas una carita sonriente, tendrás que dibujarla con caracteres.
– No soporta varios idiomas simultáneamente. Solo distribuciones checas y eslovacas. No incluye la ñ, ni acentos españoles, ni la ç. Puedes escribir en inglés sin problemas, pero cualquier idioma con caracteres especiales fuera del alfabeto checo te dejará tirado.
– No tiene modo oscuro, temas ni personalización. El teclado es gris claro con letras negras. Punto.
– No tiene entrada por voz, ni portapapeles avanzado, ni búsqueda de GIFs.
– No funciona en Android 14 o superior. El targetSdk 14 impide su instalación en sistemas modernos. Si tu móvil tiene Android 13 o anterior, adelante. Si no, esta app no es para ti.
Dicho esto, si tu caso de uso es escribir en checo o eslovaco en un móvil viejo que usas como máquina de escribir desconectada, Klávesnice es perfecta. Para cualquier otra cosa, necesitas algo más.
Cómo instalar Klávesnice (si tu móvil lo permite)
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1Abre F-Droid. Si no lo tienes, descárgalo desde f-droid.org.
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2Busca “Klávesnice” o introduce el paquete cz.vitSkalicky.klavesnice.
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3Instala. Si tu Android es 14 o superior, verás un error. No hay solución.
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4Ve a Ajustes → Sistema → Idiomas y entrada → Teclado virtual → Gestionar teclados. Activa Klávesnice.
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5Selecciona Klávesnice como teclado actual. No tiene asistente de configuración: se activa y ya está.
Mantén pulsada una tecla para que aparezcan las variantes con diacríticos (ě, š, č, ř, ž, ý, á, í, é). Funciona igual que en otros teclados, pero sin vibración ni popup visual. Acostúmbrate a la posición y ganarás velocidad.
Si tienes un móvil antiguo con Android ≤13, puedes dejar Klávesnice como teclado por defecto solo para introducir contraseñas o datos sensibles. Al no tener permisos de red ni portapapeles, es imposible que filtre lo que escribes. Cambia a Gboard para el resto.
Klávesnice es un teclado que no debería funcionar en 2026, pero funciona. Si tienes un móvil viejo y escribes en checo, es la opción más privada que existe. Para cualquier otro escenario, es una curiosidad arqueológica. Instálala si puedes, pruébala 10 minutos y decide si la austeridad extrema te compensa. Yo la guardo en mi cajón de herramientas para emergencias de privacidad, pero no la uso a diario.
