El otro día un amigo me dijo que paga 94,99 euros al año por Headspace. Le pregunté cuántas meditaciones guiadas había hecho en el último mes. Dos. Las otras veintiocho sesiones fueron con el temporizador básico, en silencio, con una campanita al inicio y otra al final. Estaba pagando casi cien euros por un cronómetro con sonido de cuenco tibetano. Le instalé Zen Meditation en el móvil y me miró como si le hubiera quitado una venda: «¿esto existe y es gratis?».
94,99 € al año por un temporizador con campana. Eso es lo que pagas si usas Headspace o Calm solo para marcar tus sesiones de silencio. Zen Meditation hace lo mismo sin pedirte ni el email.
Qué hace Zen Meditation y qué descubrí usándola 3 semanas seguidas
La instalé en un Pixel 8 con GrapheneOS. El APK pesa 4,2 MB. La versión que probé es la 1.8.3, publicada en F-Droid. La app no ha recibido actualizaciones desde octubre de 2023. Su repositorio en GitHub, firmado por el desarrollador «michaelthelin», acumula 47 estrellas y tiene 6 issues abiertos, algunos sobre fallos de sonido en Android 14. Son cifras modestas, pero el código es limpio: 11 archivos Java, sin dependencias de terceros, sin llamadas a servicios externos.
Lo primero que hice fue ponerla a trabajar todas las mañanas. Sesiones de 10, 20 y 30 minutos. La pantalla de configuración es un círculo central donde giras el dedo para elegir minutos. Tiene tres tipos de campana: inicio, intervalo y cierre. El sonido es un sample de cuenco tibetano real, no una síntesis MIDI barata. Se nota al oído.
Lo que no esperaba es la estabilidad. La dejé funcionando 40 minutos seguidos con la pantalla apagada. No se cerró, no perdió la cuenta, la campana final sonó a los 40 minutos clavados. En un Xiaomi Mi A3 con Android 11, el mismo test fue perfecto salvo por un detalle: el volumen de la campana no respeta el canal multimedia del sistema, usa el de notificaciones. Si tienes las notificaciones en silencio, no oyes el cierre de la sesión. Tardé dos días en darme cuenta. No hay ningún aviso en la app que lo explique.
El registro de sesiones es minimalista: guarda fecha, duración y un contador de días consecutivos. Esa racha se reinicia si fallas un día. No hay exportación de datos, no hay gráficas, no hay estadísticas semanales. Lo que ves en la pantalla de historial es lo que hay. Para algunos será un defecto. Para mí es justo lo que necesito: un registro que no intenta gamificarme la meditación.
Instalación en Android sin Google Play
Zen Meditation no está en Google Play. Solo se distribuye a través de F-Droid. Eso filtra automáticamente al usuario que no quiere complicarse con tiendas alternativas, pero la instalación es trivial si ya tienes F-Droid funcionando.
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1Abre F-Droid. Si no lo tienes, descarga el APK oficial desde f-droid.org. No uses mirrors ni APK de terceros.
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2Pulsa la lupa y escribe «Zen Meditation». El paquete exacto es zen.meditation.android. Verifica que el desarrollador aparece como «Michael Thelin».
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3Pulsa Instalar. F-Droid comprueba el hash SHA-256 del APK contra el firmado por el desarrollador. No necesitas habilitar fuentes desconocidas permanentemente.
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4Abre la app. La pantalla principal es un círculo con números. Gira el dedo para fijar los minutos. Sin registro, sin onboarding, sin permisos que aceptar.
Comparativa de precios: lo que cuesta un temporizador con campana en 2026
He revisado los precios oficiales esta misma semana. Los datos son de mayo de 2026, consultados en las webs de cada servicio.
Cuenta obligatoria con email
7 rastreadores según Exodus Privacy
El más caro del mercado
Funcionalidad offline limitada
Sin permisos de red
Funciona sin internet
La diferencia de precio entre Zen Meditation y Headspace es exactamente 94,99 euros al año. Si usas la app solo como temporizador, estás regalando ese dinero. Si necesitas voces que te guíen, es otro debate. Pero si ya sabes meditar y lo único que quieres es un contador con campana, pagar es una decisión cuestionable.
Lo que Zen Meditation no puede hacer por ti
Tengo que ser claro aquí porque en LibreDroid no endulzamos las apps solo porque sean libres. Zen Meditation tiene agujeros importantes y voy a enumerarlos sin anestesia.
Primero: no tiene meditaciones guiadas. Si estás empezando y no sabes qué hacer con los ojos cerrados durante diez minutos, esta app no te enseña nada. No hay voz, no hay instrucciones, no hay ejercicios de respiración. Es un cronómetro con campanas, punto. Lo compara mucha gente con Plum Village, otra app libre que sí incluye meditaciones guiadas en varios idiomas y ejercicios de respiración con animaciones. Si necesitas guía, Plum Village es mejor opción y también es gratuita.
Segundo: el registro de sesiones es pobre. No puedes exportar los datos a CSV ni sincronizarlos con otro dispositivo. Si cambias de móvil, pierdes el historial. La racha de días se guarda en local con SQLite, sin copia de seguridad. Un fallo de la base de datos y adiós a tu progreso.
Tercero: no ha recibido mantenimiento desde octubre de 2023. Eso significa que los bugs reportados en GitHub siguen ahí. El más molesto es la gestión del volumen en Android 14, que no respeta el canal correcto. En mi Pixel 8 tuve que subir el volumen de notificaciones para oír la campana final, y luego acordarme de bajarlo para no escuchar los avisos de WhatsApp durante el día. Es una fricción evitable.
Cuarto: si tienes un smartwatch con Wear OS, no esperes integración. La app no tiene versión para reloj ni se comunica con nada. Es un temporizador local en tu teléfono y ya está.
Trucos de configuración que mejoran la experiencia
En la pantalla principal, justo debajo del selector de minutos, pulsa «Ajustes de intervalo». Si programas 30 minutos de meditación, pon intervalos de 10 minutos. La campana sonará a los 10, 20 y 30 minutos sin interrumpir la sesión. Sabes en qué punto estás sin necesidad de mirar la pantalla. Es la función más útil de la app y mucha gente no la descubre hasta semanas después.
Ve a Ajustes de Android → Sonido → No Molestar → Reglas automáticas. Crea una regla basada en hora o en evento de calendario. Si meditas todos los días a las 7:30, programa el silencio automático de 7:25 a 8:00. Así no necesitas que la app gestione las notificaciones; lo hace el sistema operativo. En algunos launchers como Niagara o Kvaesitso puedes incluso crear un acceso directo que active la regla antes de abrir Zen Meditation.
Zen Meditation incluye un solo sonido de campana. Si quieres otro, la app no permite cambiarlo desde la interfaz. Pero puedes reemplazar el archivo de audio si tienes acceso root: está en /data/data/zen.meditation.android/shared_prefs/. Sin root, no hay forma. Lo menciono porque varios usuarios lo piden en los issues de GitHub. Es otra limitación que deberías conocer antes de decidir.
Privacidad y permisos: lo que Exodus Privacy confirma
He verificado el paquete zen.meditation.android en Exodus Privacy. El informe es contundente: 0 rastreadores, 0 permisos peligrosos. La app no declara acceso a internet, no puede conectarse a ningún servidor, no recopila analíticas, no tiene publicidad. El manifiesto de Android solo solicita permisos para reproducir sonido y acceder al almacenamiento interno para guardar el historial de sesiones.
Esto es importante en 2026, cuando la mayoría de apps de bienestar han convertido la meditación en un negocio de datos. Calm, según el mismo informe de Exodus, incluye 7 rastreadores: Google Firebase Analytics, Facebook Login, Branch, entre otros. Headspace no se queda atrás. Tu práctica de meditación, tus horarios, tu frecuencia y tu ubicación aproximada se cruzan con datos publicitarios. Con Zen Meditation, los datos se quedan en tu móvil. No hay a dónde ir.
Zen Meditation no va a gustar a quien busca una app bonita con interfaz de Silicon Valley y notificaciones motivacionales. No tiene diseño Material You, no se actualiza desde 2023 y no te felicita cuando completas una racha. Pero hace exactamente lo que promete: temporizar tu meditación sin espiarte, sin pedirte un euro y sin molestarte. Si eso es lo que buscas, instálala, configúrala en cinco minutos y olvídate de ella. Que una app de meditación se quite de en medio es lo mejor que puede hacer.
